lunes, marzo 31, 2008

El mundo es plano, plano, plano.


Con esto del petróleo uno piensa muchas cosas. Que si se está acabando. Que si el efecto popote. Que si llega una reforma los cavernícolas de un bando se propondrán alterar el orden con violencia para evitar que siquiera se discuta en el pleno donde legítimamente se pueden discutir tales cosas.


Sigamos pues…
De pronto se siente la imperiosa necesidad de que la gente lea libros que son clave para el entendimiento de lo que sucede a nuestro alrededor. Y hablo del “alrededor” respecto a todo el mundo, al orbe.


Luego está que esa imperiosa necesidad de toda comunidad o nación que se necesita que la gente que deba de leer esos libros sea la gente clave precisamente.
Libros como el Tipping Point de Malcolm Gladwell, La Estrategia del Océano Azul de…, Y el Mundo es Plano de Thomas L. Friedman. Claro que también ayudaría haber leído la de La Riqueza de las Naciones, o Porqué hay Países Pobres y Países Ricos de David R. Landes (del que ya escribí). Y todo esto es sólo para entender lo que nos está pasando. O peor aún, lo que nos pasará. (Para tener sensibilidad hacia los desposeídos, nada mejor que leer Las Uvas de la Ira, de John Steinbeck, y léanlo en tiempos de crisis, a ver que sienten).


Sé perfectamente que un libro no es la panacea que cura todos los males. O leerlo con atención, si es ese el caso. En muchos casos el escritor tiene una habilidad determinada de un tema particular, hay tantos temas importantes, críticos, ¿cuál tema es el trascendental? Un punto de vista desarrollado enfocado en cierto tema, para empezar. Que por circunstancias el autor sepa más que nosotros. No es lo mismo saber que un doctor te diga qué es un ataque cardíaco, un dato que quizá o sacaríamos de Internet o de un mismo libro del Reader’s Digest que pudiera contarnos las generalidades del caso, que leer del tema de alguien que ha investigado ese mismo tema por años. Aplica eso para alguien que escribe un libro para explicar la siembra de fresas, o la edificación de un molino de viento o de lo se quiera pensar.
Las cosas en el pasado eran tranquilas. Se sabía que el petróleo es importante, el oro también, los países subdesarrollados sólo sirven para obtener de ellos materias primas, los países desarrollados sirven para procesar esas materias primas y convertirlas en productos complejos y de ahí vendérselos a esos países subdesarrollados.


Esa era la ley normal. Ese era el entendido. Ese era el sistema.
Pero de un tiempo para acá, las cosas han cambiado un poco. Los sistemas financieros penden de pronto de hilos. China desatado, India buscando mercados y satisfacer, como China, su demanda interna. Países que ya han sufrido lo suficiente como para haber aprendido están cometiendo los mismos errores, como Argentina. El consumo está rampante, la falta de ahorro igual, Inglaterra e Irlanda están en dificultades. La irracionalidad campea por todos lados. Esa es una de las razones por las cuales el sistema bancario norteamericano está tan emproblemado debido a la crisis inmobiliaria.


Pero bueno, sucede que sí hay mentes que tratan de entender esa irracionalidad. Si quieres es un poco a posteriori. Algo como decir “ah, lo que pasó fue esto y esto, debido a esto y las condiciones estaban maduras para que se fuera por ahí tal cual sucedió, pero pudo pasar aquello…”. Muchos dicen que un razonamiento así es bastante obvio por decir lo mínimo. Y que no hay ningún mérito realmente en ir escribiendo lo que sucedió y apareció en la prensa o una interpretación de los hechos a final de cuentas arbitraria o ad hoc, o casualística debido a que los resultados se adaptan a tu teoría favorita de corte nuevo e intrigante.


Pero hay momentos en que vale la pena echar un vistazo a cierto tipo de libros.
El libro de Thomas L. Friedman de El Mundo es Plano, es de esos libros que me gustaría discutir con alguien que sepa, en que punto por punto que este cuate está mal por esto y por lo otro.


Pero dudo que ese alguien me lo diga. Y lo que pasa es que este tipo de libros los leen los creyentes y los que no lo son, sencillamente no lo leen y no lo creen. Entonces la discusión es más complicada. (En este mismo blog he escrito cosas que han logrado que, entre otras cosas, me digan ingenuo, como si la persona que me lo dice fuera inmune a serlo, y que sin embargo también de algún modo lo es, pero en el sentido opuesto).


¿Qué de que se trata el Mundo es Plano? De cómo sucedió tal cosa, de cómo se aplanó el planeta Tierra. Friedman dice básicamente que el Mundo es Plano porque ya no hay distancias, todo (y todo está realmente así), en corto y al alcance de quien quiera alcanzar la otra orilla. ¿Qué cosa? Riqueza, progreso, mercados. O al revés es mejor, más natural: Mercado, progreso, riqueza.


Más que lo anterior el Mundo es Plano nos dice cómo nos ha afectado, cómo nos afecta y cómo nos afectará el que no haya distancias.
Por decir el asunto de los hindús y de cómo conquistaron el mundo del desarrollo del software y de los Call Centers. Tengo amigos que no me creen que en varios AutoMacs del estado de Colorado, en USA, las personas detrás de las bocinas y que piden la orden a los clientes no están en un pasillo batallando con la diadema y los refrescos, de ese McDonalds que están visitando, sino que están en alguna parte de Bangalore, India, y que de inmediato que reciben la orden, la transmiten a la cocina, que está en Colorado y la cuenta a la caja, o sea, a la ventanilla 2, que también está en ese mismo McDonalds de Colorado. Y sí, se cruza la mitad del mundo para sólo hacer eso, aún y que se haya decidido agregar unas papas al final grandes. O pudo ser una toma de orden de unos 20 McNuggets. Con salsa agridulce. No se olvide la salsa agridulce.


Lo más chistoso de todo es que eso es una infraestructura que cuesta un montón en principio. Y que la pagaron los gringos. Y que los hindúes la compraron por una décima parte de lo que los inversionistas gringos pagaron originalmente. Ironías del Siglo XXI y de la literal explosión dotcom del año 2000.


O está el capítulo entero dedicado a las Vírgenes de Guadalupe hechas en China y que son vendidas en las calles de México más baratas que las hechas en México. Queriendo decir que México ha estado perdiendo espacio frente a los chinos en el mercado local doméstico y con más razón en el mercado norteamericano. Eso nos pega. Nos afecta. No acaba de pasar que supe de un supercontrato de software de una megadependencia oficial en México que fue obtenido por una empresa hindú por sobre dos nacionales y una trasnacional, las tres éstas importantísimas en el ambiente. Aún así ganó la hindú.


O sea, no están ganando porque hablan inglés solamente. Sino porque son competitivos. Baratos. Productivos. Útiles. Ansiosos por sacrificarse. Por ganar dinero. Mucho. O sea, ¿así o más claro? Están ganando contratos aquí en México.
Hace muchísimos años leí el caso de las empresas de motocicletas chinas que se hacían en barcos mientras viajaban por mar antes de llegar a los muelles de San Francisco. ¿Leyenda urbana (o marina, si ese fuera el caso)? ¿Quién sabe?, el caso es que pudiera ser ese el caso hoy mismo.


Pareciera que nada cambió alrededor nuestro y que, a final de cuentas sí cambió, pero que la gente se pregunta, ¿qué fue lo que pasó? ¿Cuándo? Y ultimadamente, ¿a mí que me importa?


Pero el punto es que sí, te importa, y a él, y a ella más allá, y a aquellos.
A todos nos importa. A todos nos importará. Porque hay que pensar. Mucho. En la carrera que tienes. En la carrera que tienen tus hijos.


Hoy son los hindúes. Mañana pueden ser los centroamericanos. Mientras nuestro cavernícola favorito dice tonterías sobre que el petróleo es nuestro y de nadie más. Sentimental el muchacho. Así no se podrá jamás.


Todo comenzó según Friedman con la número 1.- caída del Muro de Berlín un 9 de Noviembre de 1989. Las barreras cayeron y con el tiempo la gente se puso a hacer algo aprovechando la ola de apertura política a la que seguiría la ola económica. De pronto muchos cerebros orientales sintieron que habría oportunidades en el anteriormente llamado Occidente. Por decir, Google fue fundado por un ruso, Sergey Brin.


Pero antes de eso, la maravilla era otra, la aplanadora número 2.- Netscape, que abrió las posibilidades de la red tal y como la conocemos. La conectividad para el hombre (y la mujer) común. El flujo de la información se dio poco a poco, de todas partes hacia todas partes.


Friedman afirma que a esto siguió el número 3.- “Work Flow Software” o el Flujo de Trabajo del Software, o sea, formatos entendibles para todo el mundo. Nada de propietarios que lo que hacían era imponer barreras. Y lo que se quería era lo contrario. Y su utilidad fue para todos, desde las fábricas de aviones que necesitaban estandarización inmediata o flujo de partes y de manuales y de información urgente y precisa, o los que ponían su pequeña tiendita en Internet de rompecabezas. Permitió Internet, que todo mundo se concentrara en hacer funcionar el servicio, más que enfocarse en hacer funcionar el software.


Esa comunicación permitió también que el trabajo se pudiera hacer a la distancia de manera impresionante. Otra vez, pregúntenles a los hindúes.


Ya no estábamos hablando de entretenimiento, o de comercio solamente, sino de trabajo mismo. De labor, de esfuerzo, de método, de conocimiento aplicado, de know how, de manejo de conocimiento o knowledge management, etcétera, etcétera.
De esto empieza a hablar Friedman al referirse a las otras fuerzas que dieron planitud al mundo por decirle de alguna manera.


Estas otras fuerzas son:
4.- “Uploading” significa algo así como el acto de subir a la red, o por extensión, el acto de compartir al mundo un conocimiento, una visión, una canción, un comentario, una foto, una pieza de software incluso. Es decir, esto proviene de la gente que decide ser proveedora y no solo consumidora, como era de esperarse. Y esto se puede decir que también colaboró a aplanar las jerarquías y las mismas autoridades. De aquí viene Wikipedia y los blogs (como este, claro, en donde no tengo a nadie a quien pedirle permiso para escribirlo), también viene los sistemas de compartición de música que destruyeron prácticamente la industria musical, y además de esto, la creación de sistemas de software autónomos tales como el Apache, que es un servidor web, gratis y que todos pueden usar, eso que dije, gratis.


5.- El “outsourcing”. Mmmm, tema delicado como no hay más. Se da cuando las empresas entienden, comprenden, realizan, aprecian, piensan, que se deben dedicar a lo suyo, a su negocio básico, central. Una especie de zapatero a tus zapatos, global. Lo demás que no colabore a la hechura básica de los zapatos, contrátalo. Esto tiene que ver también con el famoso error del año 2000. Este gigantesco y presunto error permitió que los hindúes entraran a trabajar al por mayor en ese período para poder realizar las conversiones que eran aparentemente ultra necesarias. Y eso les dio a ellos mucha más fuerza y confianza. (Esto de los hindúes es toda una historia, y no estoy seguro que México la pueda reproducir, dominar el idioma ingles es básico en este asunto, entre idiosincrasia, escuelas, mentalidad, horario al otro lado del mundo, disponibilidad de gobierno para llevarlo a cabo, desregulación, entre otras cosas.)
El “outsourcing” no se ha quedado ahí y ahora está por todas partes y en muchas áreas.


6.- Sigue el Offshoring.
Casualmente el Discovery Channel trae el mismo mensaje que aparece en el libro. Supuestamente es africano, también supuestamente lo tradujeron al chino y cuelga en alguna fábrica en aquellos lugares. Dice así:


Cada mañana en África, una gacela despierta. Sabe que debe de correr más rápido que el león más rápido si no, será muerto.


Cada mañana un león despierta. Sabe que le debe de ganar a la gacela más lenta, si no, morirá de hambre.


No importa si eres león o gacela. Cuando el sol salga, debes de empezar a correr.


Ese es el punto. Los chinos. Ya hablé del punto de los juguetes que se hacen en China y como hay mucho por hacer en pro de los trabajadores chinos y todo lo que hacen los empresarios chinos para ser baratos. Y ese es el detalle todo es más barato en China. Ellos están aprendiendo rápido. Si los hindúes quieren ser buenos en software, los chinos quieren ser buenos en manufactura. Y luego también en software. Los chinos son muchos. Uno en un millón es una frase que si fuera uno mismo, yo incluso, me sentiría orgulloso, ¿no? Pero para eso en la Gran China Continental habría mil trescientos tipos como yo. Hay 160 ciudades de más de un millón de habitantes de las que la mayoría jamás hemos oído hablar de ellas. Arriba de la zona donde queda Hong Kong, hay más de cincuenta mil proveedores de equipo electrónico.
Es de miedo. Digo. Por más que todo mundo diga, no pasa nada.


Sí pasa. Y mucho.


7.- Luego la “Cadena de Proveedores”. El perfeccionamiento del arte de la cadena de partes y productos. Wal-Mart uber alles. Ya he hablado de eso. Y lo que me falta. Maquinaria perfecta de relojes a escala solar, ya no global. Solar. No hay inventarios. Del camión al pasillo de pantalones de mezclilla. Ya decía yo que por algo los empleados de Wal-Mart no te saben decir nada. No se les puede culpar. Los anaqueles traen toda la información pertinente.


8.- El “Insourcing”. Es hacer las cosas de dentro de otra manera. El caso de UPS y Toshiba es impactante. Toshiba produce y vende laptops. Las laptops de pronto pueden fallar en manos de los usuarios (tontos usuarios tontos). Cuando fallan estas los usuarios las envían a Toshiba. Las mandan a Toshiba por UPS. Ellos creen. UPS tiene un acuerdo con Toshiba. Nunca llegan a Toshiba. Las arreglan en el centro mismo de distribución de UPS. En las instalaciones de UPS. Y así del centro de UPS llegan más pronto al cliente. Nunca llegan a Toshiba. Eso es “insourcing”.


9.- El “Informing”. Es sencillo. Informarse gracias a Yahoo, a Google y a MSN Search. La gente que compara, y el primer dato de información que se obtiene de cualquier tema proviene, para muchos, de los servicios de información de Google. Información sin discriminación, con oportunidad y de una manera perfectamente democrática. Todo al alcance de los dedos.


10.- La última fuerza de la que habla Friedman se refiere a los esteroides. Y eso se refiere al usuario común y silvestre que se volvió digital, móvil, personal y virtual con la mezcla de USBs, Discos de 160 Gigas, Skype, VoIP (voz sobre IP), PDA, SoIP (servicios sobre IP), LCD, 3rd Generation, Videoconferencia, Tecnologías wireless, RFID, WIMAX, baterías, GPS, Iphone, MP3 y MP4 y y y y y y un gran etcétera. Eso y cada tecnología nueva que aparece ya a diario es la que le da poder a las personas cada vez más y más.


Es tan común ahora el Blackberry, los mensajes ya son de billones, que ya dieron forma, bueno, desde antes, un lenguaje nuevo a partir de los mensajes. La adopción de las cadenas televisoras de las imágenes que realiza el público para se transmitidas en cadena nacional.


Todo eso y más logran aplanar el mundo. Posteriormente trataré de escribir de las consecuencias de esto en otro blog.


Pero ya.



viernes, marzo 28, 2008

HAL-9000, si no existiera… Arthur C. Clarke, ya te extrañamos



La muerte de Arthur C. Clarke no me sorprendió. Al contrario, cada año que pasaba al recordar su enfermedad, consecuencias de polio, me maravillaba que siguiera vivo, de que siguiera con sus entrevistas, de que siguiera con su orgullo de haber superado el año 2001.

Eso era algo que él quería hacer con deseo y fervor, llegar al siglo XXI (fue de los primeros en recordar a lo ancho de la ignorancia humana que el siglo XXI no comenzaba en el año 2000, sino en el 2001.

Pienso que era un deseo que bien lo quería hacer desde hacía tanto tiempo, alrededor de 1966 supongo, al estar creando la película religiosa por excelencia, 2001:Una Odisea Espacial. Él quería ver que iba a pasar. Eso decía en sus entrevistas. Digo, nada pasó de un día a otro, pero esa sensación de esperar lo inesperado, que aunque nada suceda posteriormente, ¿quién te la quita?

Ya es mucho lo que se escribió sobre esta película. Aquí en Internet hay miles de artículos, notas e información al respecto.


Mejor cuento mi punto de vista.

Vimos Isaac, Jaime y yo, bueno, no sé si Isaac, pero si Jaime y yo, la película de 2001: Una Odisea Espacial en el viejo y desaparecido Cine Buñuel, que era de la Cadena Alatriste de por aquél entonces, disque de Cine de Arte, y que en realidad se hozo famosa con los años por pasar cine soft porn de media noche que como válvula de escape Monterrey necesitaba mucho por entonces, finales de los setentas.
Nadie nos había advertido de que veríamos. Fue mucho. Fue grandioso. Fue awesome, como dicen los adolescentes y jóvenes adultos gringos.

Por supuesto que sabíamos más de Arthur C. Clarke que de Stanley Kubrick. Habríamos leído alguno de sus cuentos. Creo que había leído ya el de Los Nueve Mil Milllones de Nombres de Dios en alguna antología del papá de Jaime (espléndida antología de Ciencia Ficción para esto…que creo que me quedé con ella).




Faltaba mucho por leer entonces.




Las Novelas.
Las Fuentes del Paraíso, acerca de un elevador que llevara al ser humano a las puertas del espacio, tema bastante realista.


El Fin de la Infancia. Eso, el fin de la infancia de la misma humanidad.


La Ciudad y las Estrellas. Delicada e intrínseca como reloj mecánico.






Rama. Impresionante. Multicolor. Gravitacionalmente confusa, pero sólida al por mayor.




2001: La leí muchas veces, “más ya pensaría en algo…”. No agregó mucho conocimiento extra a la experiencia religiosa de la película. Bueno, la hicieron juntos Kubrick y él y bla bla bla, y amerita un laaaargo artículo analizando cada escena, cada mirada, cada lanzamiento de quijada hacia el futuro, cada exploración espacial., cada efecto frío técnico de la película apropiado por Kubrick injustamente de su crew que realmente hizo esos efectos.

2010, Odisea 2. No me importa si secuela mala o buena, es un hilo de historia que su autor pudo dilucidar. Jupiter no sería igual de nuevo.
2061: Odisea 3. Cometas van y vienen. Monolitos que aparecen y no. Montañas de diamante en Europa, el satélite, claro.

3001: Odisea Final. Frank Poole despierta de su muerte fría no eterna.
Canciones de la Tierra Distante. Evocativo nombre de historia de tantos futuros probables del ser humano.

Luego saldría con más continuaciones de Rama, Rama II, El Jardín de Rama y Rama Revelado.

Los cuentos.

Ya mencioné el de Los Nueve Mil Millones de Nombres de Dios.



El libro de cuentos de Los Vientos del Sol están hipergeniales.
Ahí aparecen, entre otros, Yo te recuerdo, Babilonia. Predijo los satélites de TV con pornografía incluidos en el paquete MAX. Marque F de Frankestein. Cuento que habla de la inteligencia artificial cuando todos los circuitos se conecten cual neuronas. Cuento de los años sesenta que en los setenta saldría adaptado en un comic de Fantomas que todavía poseo por ahí llamado “El Bebé Supercomunicativo”. Encuentro con Medusa, impresionante que dio base a los seres que habitarían Júpiter y que serían representados en Cosmos de Carl Sagan.

La ciencia ficción, de la que podría hablar volúmenes, me enseñó a soñar. La ciencia ficción que escribió Arthur C. Clarke marcó límites muy superiores. Le encantaba escribir sobre religión, aunque mucha gente no lo ve así.

2001 habla de un tema de seres superiores que siembran vida en los planetas posibles. Eso es lo que hace Dios, ¿no?

El Fin de la Infancia es el ascenso de la humanidad a otro plano más allá.
La Estrella es… ¿para qué decirlo?, contaría el final, pero me conformo con escribir que es un-nadie-sabe-para-quién-trabaja cósmico-divino.

Y escribió mucho de ciencia. Ya sabemos lo que pudo ser de millonario si hubiera patentado su idea de poner satélites en órbita sincrónica frente a la Tierra. Y ahí están ahorita centenas. Tiene un libro llamado Perfiles del Futuro escrito en 1961 que todavía aguanta. Habla de una de sus leyes que dice: “Cualquier tecnología avanzada puede ser confundida con magia”. La magia, ¿ok? Tengo un amigo que no entiende como es que el teléfono conduce la voz humana. ¿O cuánta gente puede afirmar con exactitud porqué un avión Airbus 360 puede sostenerse en el aire? ¿Eso es magia? Por supuesto que no. Pero explícaselo a los aztecas, a los bosquimanos, al europeo del siglo dieciocho. Al del diecinueve.

Eso es lo que significa el progreso. Avanzar y avanzar a través de caminos inciertos. Cada paso abre posibilidades. Puertas y puertas cerradas que se van abriendo (como las que veía el pato Donald en El País de las Matemáticas).

Personas que exploran esos futuros son las que a veces escriben ciencia ficción. A otras las critican. A algunos los quemaban. Bueno, tal vez no, a lo mucho figurativamente. A muchos no les hacen caso.
Arthur C. Clarke llegó a los 90 años. Año 2008. No hubo ninguna computadora HAL- 9000 que matara al usuario. Como dijo la revista Wired en el 2001, con esa soberbia portada con una imagen del ojo de HAL mirándonos, a veces el usuario quiere matar a su computadora.

Isaac Asimov ya no está. Robert Heinlein tampoco. Philip K. Dick se fue hace mucho. Carl Sagan, te extrañamos (escribió solo una cosa de ciencia ficción, pero ya saben lo que quiero decir. Ray Bradbury anda por ahí todavía dando lata. Genial (¿Han leído el cuento de La Pradera? Ojalá puedan, primera y básicamente, la última y verdadera Realidad Virtual).

Ahora Arthur C. Clarke. Personas que nos dieron visiones de lo que nos podría o no deparar en el futuro. Personas que prevenían del futuro.

Sigue habiendo muchas tal vez, pero en esta Babilonia que más que recordarla, la vivimos, y aunque no se marque con F de Frankestein precisamente, nos inunda en la Avasallante Cacofonía de los Mundos.

Al parecer la película de Rama ya está programada por ahí.

Si es parecida a la historia y revelada tal y como fue escrita será impresionante. Pero si no hay nadie como Kubrick cerquita dirigiendo (ok, no hay nadie) o como el mismo Clarke (con ese respeto absoluto que se le tenía), la película será olvidada, lo preveo, lo prevengo (en otras palabras ahórrense la lana), de cierta manera como lo es ahora 2010: Odisea 2.

Porque sólo hubo un Stanley Kubrick. Y sólo un Isaac Asimov y un solo K. Dick, y un solo Heinlein, y un solo Sagan y un solo Bradbury (que aunque vivo, es un dios de la ciencia ficción).

Porque solo habrá un Arthur C. Clarke.

Ya estará en otra dimensión, tal vez. Una en la que no sabrá que hacer con todo su conocimiento, con todas sus visiones acerca de cómo podría ser el futuro, reflexiones sobre el progreso humano, con todos sus juicios sobre el avance de la humanidad y todo eso le dará un poder inconmensurable, tan vasto como el universo mismo, tan complejo que para nosotros será incomprensible, místico, que no sabrá por donde empezar.

Pero de seguro, él, donde esté, ya pensará en algo.

martes, marzo 18, 2008

De ideas peligrosas...


He andado por un período errático que me ha impedido escribir aquí desde hace un ratillo, espero subsanar tal error. Así que…


Leí un libro que se llama ¿Cuál es tu peligrosa idea? o What is your dangerous Idea? editado por John Brockman, que tiene como subtitulo, “Lo que los pensadores de hoy piensan sobre lo impensable”

Es un libro bastante interesante, que contiene más de 80 ideas impensables.

¿Qué es lo impensable? O más bien, ¿qué es una idea impensable? Es una que a algún sector de la sociedad se le ocurre pero que no les gusta expresar mucho por aquello de que son peligrosas.

Peligrosas en el sentido de que son políticamente incorrectas en algunos casos. Peligrosas porque hacen pensar en cosas que no son del todo convenientes.


Ideas que son atractivas, por eso, porque son peligrosas...

Por decir, existen ideas que lastiman a la sociedad. No son populares. En ocasiones son contraintuitivas. Se les considera emocional, moral y socialmente peligrosas. Políticamente incorrectas, ya dije. Las ideas de Copérnico lastimaron a la mayoría de la sociedad existente en su tiempo. Las de Darwin. Las ideas de Einstein, por ejemplo la relatividad, cuando las derivaron a la sociedad, situación que se da eventualmente de muchas maneras, nos dio la relatividad social lo cual justificó, a su obscena y absurda manera, el fascismo, el genocidio, el totalitarismo, la bomba nuclear.

En resumen las ideas que son peligrosas lo son no por ser falsas, sino porque pueden ser verdaderas.

El problema de nuestros tiempos es que los intelectuales y pensadores ya no gozan de reflectores como en los 60’s. Era muy común que un intelectual saliera opinando en alguna revista de difusión normal tal como Life, Time, Selecciones y Contenido. Jean Paul Sartre, Margaret Mead. Ezra Pound. Vladimir Nabokov.

Ahora no salimos de las celebridades adolescentes banales y triviales que por cualquier aparición desastrosa en los medios acaparan la atención mundial. Eso es lo deprimente, que es mundial. Las critican por lo mismo y al mismo tiempo les dan esa publicidad que buscan. ¿Los culpables? Todos. Ellas, los medios y la misma gente.

Pero mientras tanto las ideas siguen llegando.

Steven Pinker dice (y que tiene un reciente excelente artículo sobre moralidad que sacó en el Magazine del New York Times):

“Cuando se hace bien, la ciencia (junto con otras instituciones buscadoras de la verdad, como la historia y el periodismo) caracteriza al mundo como es, sin importar que sentimientos lastima. La ciencia en particular ha sido siempre una fuente de herejías, y hoy los avances galopantes en áreas delicadas como genética y evolución, y las ciencias del medio ambiente están arrojando inquietantes posibilidades sobre nosotros…”.

Hay muchísimas ideas interesantes que llaman la atención. No las puedo transcribir todas, mejor cómprense el libro, pero que valga como que esto existe y que son puntos de vista demasiado valiosos como para dejarse ahí.

Y un muestrario de esos temas, de los cuales visitaré después son:

Grupos de personas pueden diferir genéticamente en sus talentos y temperamentos promedio.

La Base Genética de la Conducta Humana.

Marionetas con cuerdas genéticas.

La idea peligrosa de Francis Crack.

Estar solos en el universo.

Estamos enteramente solos.

La idea de que entendemos al Plutonio.

No es correcto ni bueno saberlo todo.

El Multiverso.

La ciencia debe destruir a la religión.

El Yo como concepto intelectual.

Esto es todo lo que hay.

La ciencia nunca silenciará a Dios.



Y un gran etcétera…

Espero, como ya mencioné, agregar algo de esto, a manera de comentarios a algunas de esas ideas que son sobre todo, estimulantes, heréticas y en muchos casos, desconcertantes…